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Cómo miran los militares las imágenes / How the Military Looks at Images

James Elkins

 

Cómo miran los militares las imágenes
James Elkins

El interés militar en la visión y el escepticismo militar ante la confiabilidad de la visión, tienen muchas dimensiones. Aquí consideramos únicamente dos aspectos de la visión en lo militar: la forma en que la visión humana se amplifica con ayuda de máquinas y los esfuerzos por combinar diversas fuentes de datos en visualizaciones integradas de campos de batalla. Este texto concluye con una reseña del enfoque que se le ha dado en otros ámbitos a los usos militares de los medios visuales.

La visión humana y su campo expandido

Aunque resulta tentador decir, siguiendo a Harun Farocki, que algunas imágenes digitales contemporáneas son “operativas”, esto es, que “no representan un objeto, sino que más bien son parte de una operación”, los ejemplos que Farocki proporciona, incluyendo los videos que se usan en misiles, en realidad se ocupan siempre básicamente de la representación de los objetos. Cuando un misil se dirige a su objetivo, la imagen es “operativa” en el sentido en que proporciona parte de la información que guía al misil y en que la imagen participa en la destrucción de lo que muestra: pero una condición para la operación misma es una representación adecuada, verificable o negable de los objetos. La representación sigue siendo separable de la operación; esto es evidente, por ejemplo, en el uso cada vez mayor de los sustitutos de la visión humana en la guerra. La mayoría del armamento con sensores remotos, incluyendo misiles y drones, utiliza tecnología de video para proporcionar imágenes desde el punto de vista del arma. Un punto intermedio entre el combate directo y el control inalámbrico es el misil guiado por cable, que despliega una fibra óptica más delgada que un sedal. El operario guía el misil hacia su objetivo observando un video producido por una cámara en la punta del misil. Las conexiones cableadas son más confiables que las inalámbricas en algunas situaciones de combate porque es más difícil interceptarlas. El misil guiado por fibra óptica (EFOGM, por sus siglas en inglés) fabricado por Raytheon Electronic Systems en Bedford, Massachusetts en la década de 1990, se lanzaba en forma vertical y desplegaba el cable a medida que avanzaba. El misil daba giros durante el vuelo, bien de forma manual o a través de giros programados, y así su ruta no era “balística” y el operador permanecía escondido a salvo. Un misil europeo de este tipo, el Polyphem (cancelado en 2003), tenía un rango de 60 kilómetros y durante todo su vuelo permanecía ligado a su operador.

El video en vivo de los misiles sin-línea-de-visión (NLOS, por sus siglas en inglés) y de otros artefactos aéreos teleguiados produce experiencias que carecen de precedentes históricos, donde los operarios tienen un conocimiento íntimo de eventos remotos. El ensayo “Drone Technologies” de Derek Gregory analiza la naturaleza inmersiva de la experiencia del operario de drones: los videojuegos actuales son profundamente inmersivos, y la señal de video en alta resolución originada desde los drones les permite a los operarios afirmar… que no están a miles de kilómetros de la zona de guerra, sino a cuarenta y cinco centímetros: la distancia del ojo a la pantalla. La sensación de proximidad óptica es palpable y generalizada. A los operarios con frecuencia se les pide seguir a alguien durante semanas o incluso meses: “Los vemos jugando con sus perros o lavando la ropa. Conocemos sus patrones de vida tanto como los de nuestros vecinos. Incluso vamos a sus funerales”.

Esta relación personal puede disolverse parcialmente por un descuido administrativo: la separación física entre un acto y sus consecuencias se resalta en las operaciones... remotas, pero también se difumina en la red cuando los oficiales de más alto rango, los abogados militares, los analistas de imagen y los comandantes de tierra examinan el video de los Predators y Reapers.

Además, el video de los drones es silencioso, lo que crea una “economía intrínsecamente visual” que contribuye a la despersonalización de las muertes. Como lo señala el informe de Amnistía Internacional “Will I Be Next? US Drone Strikes in Pakistan” (octubre 22, 2013), el gobierno de Estados Unidos mantiene en secreto casi todos los aspectos de su programa de drones. Por lo tanto, no es sorprendente que sea casi imposible encontrar algunas de las imágenes tomadas por los drones. La Figura 1 hace parte de un conjunto de imágenes de vigilancia obtenidas por el Washington Post; las imágenes se tomaron antes y después de los ataques, y presumiblemente son similares a las imágenes reales de los drones.

Las fuerzas militares también están involucradas activamente en reducir el ámbito de lo que hemos llamado lo irrepresentable. Desde la Segunda Guerra Mundial se han desarrollado varias tecnologías de fotografía y video para usos militares, comenzando por las cámaras rapatrónicas de Harold Edgerton, usadas para fotografiar las primeras millonésimas de segundo después de la detonación de las bombas atómicas.

Por ejemplo, las cámaras de alta velocidad conocidas como cámaras secuenciales se han utilizado para visualizar proyectiles formados mediante explosiones, que en esencia son formas metálicas que adquieren una nueva forma en el aire, convirtiéndose en balas que pueden penetrar la armadura de los tanques (Figura 2). Estas y otras tecnologías hacen parte de la expansión constante del mundo visual impulsada por los intereses militares.

Para rastrear misiles es necesario encontrar una forma de penetrar la distorsión y opacidad de la atmósfera. Los telescopios de imágenes térmicas pueden seguir la estela del misil, pero no ven el cuerpo o los fragmentos del mismo (por ejemplo sus etapas o desechos) porque estos tienen temperaturas más bajas. Una solución óptima son las cámaras infrarrojas de onda corta (SWIR, por sus siglas en inglés), que son sensibles a longitudes de onda de 0.9 a 1,7 µ y pueden atravesar la opacidad atmosférica, proporcionando imágenes de objetos de temperatura baja, tales como los desechos del misil. Sensors Unlimited Inc. es una de las compañías que fabrica cámaras SWIR para aplicaciones militares. En la Figura 3, a la izquierda, se observan los desechos calientes en la estela del misil; a la derecha, los desechos durante el vuelo pueden detectarse incluso en un objetivo lejano.

Las cámaras SWIR tienen otra aplicación militar. En el campo de batalla, los láseres se utilizan por lo general para fijar blancos y distancias; muchas armas modernas dependen de un láser para fijar el blanco. Un láser que opera en una longitud de onda invisible representa una amenaza particular, porque posiblemente el blanco ni siquiera se de cuenta de que lo están viendo. La mayoría de las longitudes de onda de los láseres pueden verse con equipos de visión nocturna; pero los láseres de 1550 nm son invisibles para estos equipos. Las cámaras SWIR pueden detectar estos láseres. En esta fotografía, una cámara SWIR detecta un láser de 1064 nm en un tanque.

Compañías como Defense Vision Systems fabrican luces de 1550 nm para vehículos militares y las equipan con cámaras estéreo SWIR que empatan sus bordes para suministrarle al conductor una visión estéreo de ciento veinte grados en tiempo real y sin distorsiones. La visión de los combatientes es clara y detallada: los equipos de visión nocturna de las generaciones actuales son de alta resolución y la experiencia de mirar el mundo con “gafas” SWIR se parece a observar un videojuego monocromático en 3D. La cámara rapatrónica, la cámara secuencial y la cámara SWIR son ejemplos de intentos por representar aquello que antes se creía irrepresentable, trayendo extremos de temporalidad y radiación a la arena de la imagen. Estas expansiones tecnológicas de lo visible no deberían estar separadas de las expansiones sociales y de la dispersión del sujeto que observa, tal como lo analizan Gregory, Farocki y otros.

2. Representación densa en las visualizaciones del campo de batalla

En la medicina y en varios campos de la ciencia se han realizado numerosos intentos por combinar varios modos y tecnologías de información en proyecciones integradas de video, que se conocen como visualizaciones del campo de batalla. En estas discusiones algunos críticos insisten en la naturaleza informacional del campo de batalla contemporáneo. Se ha argumentado, por ejemplo, que los modelos de la teoría del caos resultan óptimos para describir la complejidad de las batallas contemporáneas. Pero al parecer las visualizaciones del campo de batalla requieren diferentes tipos de información, lo que hace que sean un ejemplo ilustrativo de nuestra problemática de la representación densa.

Uno de los enfoques que amalgama diferentes fuentes de información y reconoce la naturaleza no visual de algunas fuentes es la pared de datos o información, desarrollada por la Marina de Estados Unidos en el Centro de Comando de Sistemas de Guerra Espacial y Naval (SPAWAR, por sus siglas en inglés) en San Diego. La pared de datos está formada por múltiples pantallas, incluyendo mapas y hojas de cálculo. Entre sus propósitos está darle formato a la información “consistentemente” entre los diferentes monitores, y proporcionar “una configuración flexible, fácilmente modificable por los usuarios”. En la Universidad Estatal de Carolina del Norte, el Centro de Excelencia en Comando Humano-Céntrico y Toma de Decisiones de Control en el Campo de Batalla del Ejército de Estados Unidos ha desarrollado una “herramienta de visualización generadora de sentido” con “capacidad para entender las situaciones y con componentes de descubrimiento de conocimiento” para facilitar la toma de decisiones colaborativa. Un artículo de Celestine Ntuen y Kim Gwang-Myung muestra la dificultad de lograr claridad dada la elevada cantidad de distintos tipos de información que llegan al centro de control. Una de sus diapositivas de powerpoint muestra la forma en que muchos tipos de material visual se integran al proceso de “dar sentido”; otras diapositivas muestran la asombrosa complejidad y las jerarquías de las operaciones del campo de batalla contemporáneo que necesitan recibir decisiones de comando.

En esta dispositiva, el material visual de arriba a la derecha incluye “perfiles psicológicos”, así como planos, investigaciones hidrográficas y mapas, y bajo ellos están listadas cosas como una “matriz de asociación” y una “matriz de vínculos” (aunque no queda claro cuál es la diferencia), un “diagrama de vínculos”, una “tabla de análisis de patrones” e incluso una “matriz de evaluación de la percepción”. Todos estos “componentes de representación y visualización” se mapean en el diagrama de flujo de la izquierda y terminan, ojalá, en “etapas de procesamiento interpretativo”, que son el tema de otra diapositiva de powerpoint.

Es posible combinar muchos tipos de información en las paredes de datos y en otras visualizaciones de campos de batalla. Por lo general se incluyen mapas 2D y 3D. Los datos de inteligencia, por ejemplo, pueden estar en forma de gráficos en red que muestran las conexiones entre eventos. Por ejemplo, IntelCenter en Alexandria, Virginia, ha desarrollado una tabla interactiva para mapear las iteraciones de Al Qaeda. También hay interfaces para detectar ataques informáticos, que combinan datos geográficos e informáticos, tales como el sistema de la Fuerza Aérea de Estados Unidos Aseguramiento de Información: Entorno Automatizado de Detección de Intrusiones (IA:AIDE, por sus siglas en inglés). En 1996 el Grupo de Visualización Sage en la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh desarrolló la tecnología Visage (Asistente de Logística Conjunta de Tecnología de Capacidad Avanzada), que les permitía a los operarios arrastrar conjuntos de datos de las tablas a los gráficos y a los mapas, observando cómo se reordenaban en cada nuevo contexto. Esta es una tecnología que todavía no ha llegado a los computadores de escritorio.

En cada uno de estos casos, los datos son puntos o vectores discretos. Con un poder computacional creciente, los mapas 2D y 3D se han vuelto más sofisticados, incorporando “animaciones de flujo para representar movimientos de fuerzas y grados de incertidumbre”, y “masas animadas” que muestran grupos de entidades “con base en comportamiento y estatus”, incluyendo sus tendencias a la “agregación y compresión temporales”. Este tipo de mapa de probabilidad computacional, llamado “maseología” (blobology), se ha usado, por ejemplo, en el Sistema de Información Geográfica Virtual del Laboratorio de Investigación del Ejército de Estados Unidos en Adelphi, Maryland.

Este tipo de mapa se asemeja superficialmente a los mapas de calor que se usan en psicología cognitiva y publicidad, pero estas “masas” no son simples agregados o promedios estadísticos, sino que se programan según un rango de propiedades. De esta forma las visualizaciones del campo de batalla combinan modelos matemáticos con diferentes fuentes de imágenes e información.

Hay muchos más ejemplos de visualizaciones combinadas de campos de batalla, y se sigue discutiendo sobre los méritos de lo visual frente a lo tabular y lo gráfico. Además de la decisión subyacente en cuanto a los criterios visuales e informacionales o gráficos, también hay una diferencia entre los intentos por maximizar la información dentro de los dispositivos visuales y por dispersar la información entre los dispositivos visuales y no visuales. Como en el caso de la visión humana expandida, la visión mediante máquinas y las visualizaciones combinadas, los desarrollos en el ámbito militar son muchos más complejos que las teorizaciones en las artes y humanidades.

3. Una mirada retrospectiva a lo militar

Uno de los principales intereses de los académicos ha sido encontrar formas de examinar retrospectivamente las imágenes militares: ver a través de sus apariencias pre-interpretadas, pre-empacadas, para controlar su diseminación, para producir interpretaciones de lo que muestran que difieran de las interpretaciones militares o gubernamentales; y en últimas, para producir imágenes independientemente de lo militar. Nicholas Mirzoeff ha afirmado con locuacidad el “derecho a mirar” retrospectivamente lo que él considera como “imágenes que se han vuelto armas” desplegadas por el complejo militar-industrial.

Uno de los muy escasos intentos por crear imágenes mediante tecnologías de tipo militar, tomando como objetivo objetos de interés militar, es el proyecto Ojo Público de John Pike. Hasta que cesó su funcionamiento en el año 2006, Pike uso su plataforma para recaudar dinero con el fin de comprar tiempo en satélites comerciales y enfocarlos en lugares sensibles alrededor del mundo, especialmente aquellos que no se le mostraban con frecuencia al público.

Su archivo documenta lugares como Yongbyon, uno de los sitios de los reactores norcoreanos; Phuket, uno de los lugares donde ocurrió el tsunami de 2004; Dimona, la instalación nuclear israelí; y una instalación de refinamiento nuclear cerca de Hyderabad. En total hay una docena de este tipo de archivos en el sitio web. Pike señala que con frecuencia le resultaba muy difícil encontrar las coordenadas precisas para dárselas a las compañías que operaban los satélites. Por ejemplo, India admitía la existencia de una instalación cerca de Hyderabad, pero no resultaba fácil saber exactamente dónde estaba.

Una vez conseguido el dinero y una vez se le enviaban las coordenadas a la empresa de los satélites, con frecuencia había que esperar mucho tiempo mientras el satélite orbitaba y la empresa programaba el satélite para encargos mejor remunerados.

Después de que Pike obtuvo las fotografías, le pidió a expertos ayuda para interpretarlas. Los expertos examinaban tan cerca como fuera posible todos los detalles de un sitio dado, tratando de interpretar cada edificio, cada pila de tierra desplazada, cada calle, cada portón y cada cerca. En el caso de Dimona, Pike comparó sus imágenes satélitales (a la derecha) con imágenes preexistentes de 1971. Sus imágenes satélitales habrían sido más nítidas, pero tuvo que adecuarse a la pro-israelí Enmienda Kyl-Bingaman a la Ley de Autorizaciones de Defensa Nacional de 1997, que requería que limitara su resolución a la resolución comercial más alta disponible, en este caso dos metros. Por otra parte, Pike tuvo a su disposición las fotografías de Mordechai Vanunu, las que originalmente revelaron al mundo la existencia de las instalaciones de Dimona; Pike correlacionó o estableció la certeza de sus imágenes satelitales comparándolas con las de Vanunu.

Desafortunadamente, incluso con toda esta información, las conclusiones de Pike tienden a ser modestas. En un punto señala que “el tamaño de estas edificaciones sugiere, pero no prueba, que las instalaciones israelíes de enriquecimiento de uranio siguen siendo de escala relativamente pequeña”. Otras conclusiones son igualmente tentativas: “El programa balístico de largo alcance de Corea del Norte evidentemente se basa en una infraestructura sorprendentemente modesta”, señala en las sección “Lecciones aprendidas” sobre Pyongyang.

Presumiblemente este es el resultado común de la vigilancia satelital: inteligencia parcial, probabilidades, suposiciones, conclusiones modestas. Es irónico que sean el resultado del control temporal de Pike del aparato de inteligencia militar.

Varios artistas han intentado producir contra-narrativas visuales al imaginario militar. Desde el año 2006, James Bridle ha manejado varias páginas web que recolectan imágenes satelitales de lugares donde los drones de Estados Unidos han atacado (instagram.com/dronestagram). Las ubicaciones son aproximadas (en algunos casos son suposiciones) y la resolución está limitada por Imágenes Google, de modo que puede decirse que las fotografías de Bridle son un testimonio de eventos irrepresentables más que una evidencia de ellos.

La serie de fotografías de Trevor Paglen de instalaciones militares “secretas”, satélites militares “clasificados” y “sitios oscuros” del ejército de Estados Unidos utilizan la misma lógica de testimonio y evidencia. Paglen presenta su trabajo como arte que se ocupa de temas con relevancia política a través de una práctica documentativa. Fotografías como la Figura 9, una foto con teleobjetivo de una base militar en una zona prohibida, se parecen al tipo de fotografías de vigilancia que los mismos militares proporcionan, o que Pike consigue, pero estas no pueden investigarse en busca de más información como sí ocurre con las de Pike. Cuando se le preguntó a Paglen que opinaba del proyecto de Pike y cómo lo veía en relación con su propio trabajo, respondió:
En últimas el proyecto me gusta, no porque piense que [las imágenes] son particularmente reveladores o generadoras de evidencia, sino porque contribuyen a crear un vocabulario visual con el cual pensar sobre política y espacio. La interpretación fotográfica es una de esas artes difusas (como lo presenciamos de forma impactante con la tristemente célebre presentación de Colin Powell ante la ONU [en 2003]), pero tener esas imágenes contribuye de alguna manera a llevar las cosas que supuestamente muestran a nuestra conciencia cultural/política. En mi propio trabajo no me preocupo por el rol evidenciario de las imágenes, pues realmente su propósito es ser imágenes artísticas. Para mí, una imagen exitosa (en mi trabajo) es una que realiza una afirmación y que a la vez le quita sustento a cualquier posibilidad de una verdad tradicional basada en esa imagen. Lo que estoy tratando de capturar es un sentido de ver/no ver. También estoy interesado en un gesto performativo: ¿cuál es la política de fotografiar algunas de estas cosas, aun a pesar de que las fotografías en sí mismas no muestran nada?
Este es un planteamiento elocuente de una posición de las bellas artes sobre la fotografía documental de sujetos políticos: Paglen no espera que la gente use sus fotografías como evidencia, como sí lo hace Pike. Paglen se interesa parcialmente en el testimonio, al igual que Bridle, y parcialmente en la forma en que las imágenes pueden a la vez hacer afirmaciones y cuestionarlas.

Es importante que tomar fotografías pueda ser en sí mismo político a pesar de que las fotografías “no muestren nada”. La primera afirmación consiste en que puede parecer que una fotografía diga algo, pero en realidad no lo haga: puede tener la apariencia de un decir, un sentimiento de decir. La segunda afirmación plantea que hay una fuerza política en no mostrar en conjunción con la ambigüedad de decir y no decir. Esta posición también es característica de muchas imágenes militares desclasificadas que se editan, descontextualizan y manipulan para que parezca que dicen sin decir, que dan testimonio sin dar evidencia, y que muestran sin revelar.

Las visualizaciones de los campos de batalla mencionadas en este texto hacen parte de una historia más larga de intentos por representar las batallas. En su tesis “Una mirada a través del periscopio: visualización geoespacial avanzada de los campos de batalla navales” (2013), Stephen Sanchagrin propone tres periodos en la visualización de los campos de batalla. El periodo “prehistórico y antiguo” representaba las batallas mediante dibujos en las cuevas y narraciones; el Renacimiento fue testigo de las primeras “representaciones analíticas” incluyendo mapas y planos de campos de batalla; y el periodo moderno vio la llegada de “la visualización avanzada de los campos de batalla”. Sanchagrin argumenta que las batallas navales plantean problemas especiales porque involucran grandes distancias y eventos en 3D. Los mapas corrientes terminan pareciendo vacíos, con puntos y rayas pequeños. Sanchagrin toma como ejemplo la Batalla del Atlántico, donde las embarcaciones aliadas defendieron el transporte marítimo contra los ataques de submarinos alemanes en 1942. Estos problemas de escala todavía se encuentran durante el periodo de las “representaciones analíticas”, pero a él le parece necesario producir una docena de mapas diferentes, incluyendo esta “superficie acumulativa de campo de batalla” superpuesta con isocontornos para indicar la probabilidad de los eventos del campo de batalla. Como ninguna estrategia de representación es suficiente por sí misma, el tercer periodo de Sanchagrin, “la visualización avanzada del campo de batalla”, también podría llamarse el periodo de la representación densa.

Las imágenes militares con frecuencia poseen contextos intrincados, pero la retórica de la prueba tiende a concentrarse en ellos antes que en la red de observadores y personal técnico involucrada en la producción de la imagen. Esta foto muestra los últimos momentos de un avión pakistaní el 10 de agosto de 1999, cuando era derribado por un misil termoguiado disparado desde un MiG-21 indio. Un instante después de que la foto fuera tomada, el misil impactó el motor izquierdo y luego el avión se estrelló en territorio pakistaní. El incidente fue defendido por el gobierno indio y diferentes comentaristas, como el sitio Bharat-Rakshak que representa a un consorcio de agencias militares indias. En ese contexto la foto se presentó como parte de la justificación de las fuerzas armadas indias para haber actuado en el marco del derecho internacional, a pesar de que la imagen por sí misma no puede contribuir a las afirmaciones del gobierno indio porque solamente muestra un misil y al avión pakistaní, sin localización geográfica o temporal. El MiG-21 puede identificarse por su fuselaje (derecha), pero aparte de eso la fotografía no puede respaldar la afirmación india sobre este caso militar. (Esta imagen también es un artefacto histórico en el sentido en que todas las imágenes contemporáneas son videos. Las cámaras de las armas del MiG-21 se usaban desde comienzos de la década de 1960; la fuerza aérea de Egipto las pidió en 1961 y las usó en la guerra de 1967. Es posible que esta sea una de las últimas de estas imágenes). .
 
Figura 1. Una imagen de vigilancia editada antes de un ataque, tomada el 11 de junio de 2010, muestra el blanco de un dron en el norte de Waziristán, Pakistán.    Fig. 1. A redacted pre-strike surveillance image taken June 11, 2010, showing drone target in North Waziristan, Pakistan

Figura 1. Una imagen de vigilancia editada antes de un ataque, tomada el 11 de junio de 2010, muestra el blanco de un dron en el norte de Waziristán, Pakistán.

Fig. 1. A redacted pre-strike surveillance image taken June 11, 2010, showing drone target in North Waziristan, Pakistan

Figura 2. Fotografía sincro-secuencial de un penetrador formado explosivamente en vuelo    Fig. 2. Synchro-streak photograph of an explosively formed penetrator in flight

Figura 2. Fotografía sincro-secuencial de un penetrador formado explosivamente en vuelo

Fig. 2. Synchro-streak photograph of an explosively formed penetrator in flight

Figura 3. Izquierda: una cámara SWIR rastrea el vuelo de un misil; derecha: el descenso del misil todavía es visible para una cámara SWIR incluso a kilómetros de distancia.    Fig. 3. Left: a missile is launched into the air, as a SWIR camera tracks its path; right: the descending missile is still visible to a SWIR camera even from many miles away

Figura 3. Izquierda: una cámara SWIR rastrea el vuelo de un misil; derecha: el descenso del misil todavía es visible para una cámara SWIR incluso a kilómetros de distancia.

Fig. 3. Left: a missile is launched into the air, as a SWIR camera tracks its path; right: the descending missile is still visible to a SWIR camera even from many miles away

Figura 4. Un láser observado mediante una cámara de visión nocturna    Fig. 4. A laser seen using a night vision camera

Figura 4. Un láser observado mediante una cámara de visión nocturna

Fig. 4. A laser seen using a night vision camera

Figura 5. Cómo la visualización permite el proceso cognitivo del comandante    Fig. 5. How Visualization Enables the Commander’s Cognitive Process

Figura 5. Cómo la visualización permite el proceso cognitivo del comandante

Fig. 5. How Visualization Enables the Commander’s Cognitive Process

Figura 6. Mapa maseológico de un campo de batalla. Muestras las fuerzas mapeadas según su comportamiento.    Fig. 6. Blobology battlefield map, showing forces mapped according to behavior

Figura 6. Mapa maseológico de un campo de batalla. Muestras las fuerzas mapeadas según su comportamiento.

Fig. 6. Blobology battlefield map, showing forces mapped according to behavior

Figura 7. Dos imágenes satelitales parciales de la instalación nuclear de Dimona en Israel    Fig. 7. Two satellite images of part of Israel’s Dimona nuclear facility

Figura 7. Dos imágenes satelitales parciales de la instalación nuclear de Dimona en Israel

Fig. 7. Two satellite images of part of Israel’s Dimona nuclear facility

Figura 8. Ubicación aproximada de un ataque de dron en Yemen, enero 15 de 2014    Fig. 8. The approximate location of a drone strike in Yemen, January 15, 2014

Figura 8. Ubicación aproximada de un ataque de dron en Yemen, enero 15 de 2014

Fig. 8. The approximate location of a drone strike in Yemen, January 15, 2014

Figura 9. Trevor Paglen, Cañones y vehículo no identificado, Campo de pruebas de Tonopah, distancia/NV ~18 millas/12:45 pm, 2006.    Fig. 9. Trevor Paglen, Canyons, and Unidentified Vehicle/Tonopah Test Range, NV/Distance ~18 miles/12:45 pm, 2006

Figura 9. Trevor Paglen, Cañones y vehículo no identificado, Campo de pruebas de Tonopah, distancia/NV ~18 millas/12:45 pm, 2006.

Fig. 9. Trevor Paglen, Canyons, and Unidentified Vehicle/Tonopah Test Range, NV/Distance ~18 miles/12:45 pm, 2006

Cuadro de texto 1: historia de las visualizaciones de los campos de batalla    Text Box 1: History of battlefield visualizations

Cuadro de texto 1: historia de las visualizaciones de los campos de batalla

Text Box 1: History of battlefield visualizations

Cuadro de texto 2: Evidencia en las imágenes militares    Text Box 2: Evidence in military images

Cuadro de texto 2: Evidencia en las imágenes militares

Text Box 2: Evidence in military images